R3. Análisis del contexto, alumnado y desarrollo profesional durante el diseño del proyecto.
En esta fase del Prácticum, el proceso de diseño del proyecto de intervención psicopedagógica me ha permitido profundizar en el análisis del contexto del centro, las características del alumnado y mi propio desarrollo como futura profesional.
En función con el contexto, se observan distintas problemáticas fundamentales. Por un lado, hay una alta demanda de intervención en dificultades de aprendizaje, concretamente en lectoescritura y atención. Asimismo, se observan limitaciones en la gestión de grupos reducidos, donde la diversidad de perfiles dificulta el desarrollo fluido de las sesiones. Se observan necesidades relacionadas con la coordinación con otros agentes educativos, sobre todo en etapas como Secundaria, donde la comunicación no es todo lo efectiva que debería. Estas situaciones muestran la necesidad de intervenciones más estructuradas y sistemáticas, como estrategias específicas para mejorar la atención y la autorregulación del alumnado.
Con referencia al alumnado, se trata de un perfil muy heterogéneo, con presencia significativa de dificultades atencionales, problemas en la planificación y organización, como dificultades específicas en lectoescritura. Muchos estudiantes tienen baja tolerancia a la frustración y necesidad constante de supervisión, lo que influye en su rendimiento académico y en su comportamiento en las sesiones. Estas características adaptan la necesidad de una intervención centrada en contenidos académicos y en el desarrollo de funciones ejecutivas, hábitos de estudio y estrategias de autorregulación.
Comentando mi trabajo en el centro psicopedagógico, mi función principal es observar, apoyar en las sesiones e ir participando progresivamente en la intervención. Durante este proceso, he observado algunas dificultades, como la gestión simultánea de diversos alumnos en sesiones grupales o la necesidad de ajustar las actividades a distintos niveles. Creo que uno de los aspectos a mejorar la capacidad para anticipar conductas y estructuras mejorar las sesiones, con el objetivo de optimizar el tiempo y fomentar un ambiente de trabajo más organizado.
Para finalizar, en relación con mi propio desarrollo personal y profesional, este periodo es clave para tomar conciencia de las competencias necesarias en la práctica psicopedagógica real. Estoy aprendiendo a observar de forma sistemática, a reconocer necesidades educativas de manera más precisa y a entender la importancia de crear intervenciones adaptadas al contexto. Al mismo tiempo, reconozco que me cuesta gestionar la incertidumbre en situaciones nuevas y la toma de decisiones en tiempo real, aunque ya voy ganando seguridad. De tal forma, recibo una evolución positiva en mi capacidad de análisis y en mi implicación dentro del centro.
Pasando a las evidencias, en este fase se incluyen registros de observación, ejemplos de actividades empleadas en las sesiones, así como esquemas o borradores del diseño del proyecto de intervención. Estas evidencias justifican el proceso seguido y reflejan la conexión entre la práctica y el diseño del proyecto.
En resumen, este etapa sirve para definir el proyecto de intervención y para reflexionar sobre la práctica profesional y avanzar en la construcción de mi identidad como psicopedagoga.


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